interesante comentario de nuestro profe Pablo Cuesta

Educar en la realidad, un libro imprescindible

Sigo a Catherine L’Ecuyer desde hace tiempo. Incluso antes de que su anterior libro Educar en el asombro  fuera un libro de gran éxito. Me ha gustado siempre cómo ha tratado el tema de la educación de los hijos. El libro Educar en el asombro me encantó, pero este nuevo libro no solo me ha encantado, ¡¡me ha fascinado!! (y te aseguro que a ti también, si te animas a leerlo)

En este post me gustaría compartir contigo las conclusiones y reflexiones que he sacado tras su lectura, pues creo que aportan ideas muy interesante que te pueden ayudar en tu labor de padre, madre, educador…

  • Pasamos en la escuela unos años muy importantes de nuestra vida (los más importantes y cruciales, diría yo). Por eso, la escuela no puede ser un lugar solamente para aprender conocimientos. Sino que tiene que ser un lugar, y una etapa, en la que se le dé al niño una formación integral y una educación entre iguales (este término “entre iguales” está explicado con detenimiento en el libro)
  • Estamos preocupados, hoy más que nunca, por lo aislados que están los niños de la realidad, de la vida, de lo que les rodea… Nos preocupa verlos escondidos detrás de una máquina, de una pantalla. Descubren el mundo desde bien pequeños en las pantallas de los dispositivos electrónicos que manejan a diario; de hecho, hay niños que han visto un montón de caballos en la televisión pero no saben cómo huelen, qué tacto tienen, cómo brilla su piel cuando le da el sol, y nunca los han visto en realidad.  Es muy importante mostrar a los niños la realidad que tienen enfrente, dejando que desarrollen su asombro, ese que viene innato, ese que tienen los niños desde que nacen. Debemos ayudarles a que disfruten y potencien su capacidad para buscar, experimentar, tocar… y asombrarse por las cosas del mundo que le rodea. No sé si somos suficientemente conscientes de que este asombro innato se bloqueará si (solo) descubren la vida a través de una pantalla. Es muy triste, pero hay niños que pierden la capacidad de mirarnos a los ojos mientras nos están hablando y, sobre todo, de fijar la mirada en alguien ¡si tienen todo el día un móvil entre las manos!  Con la educación que tenemos en España, poco a poco vamos matando su capacidad de asombro, y luego queremos adolescentes motivados. ¿No es esto una contradicción y, en cierto modo, una hipocresía?
  • Otro aspecto es el afán que tienen muchos padres y maestros de aprender muchas, muchas cosas, ¡cuantas más mejor! Queremos que nuestros hijos o alumnos aprendan inglés, francés, violín, y hasta chino mandarín… ¡y nos olvidamos de su dimensión afectiva! Como dice Catherine en su libro: “El buen desarrollo de un niño no depende de la cantidad de información que asimila, sino la atención afectiva que recibe“. Esto se trasmite en casa, principalmente, pero también en la escuela cuando existe una educación “entre iguales”
  • Catherine también dedica unas páginas a hablar sobre el apego. Ella dice algo que, a mí, me parece que es muy importante tenerlo en cuenta: “las necesidades no atendidas crea un apego inseguro”. Este apego creado le impide al niño ver la belleza de la vida, porque cree que todo es hostil, y no puede confiar. La realidad tiene que ser tan bonita, excitante, sorprendente, nueva, curiosa, realista… que el niño quiera vivir en esta realidad y no en la realidad 3D, ni en la realidad virtual de una pantalla.  El niño se acostumbra a la vida de la pantalla (la que va muy rápido, con miles de imágenes y secuencias por minuto) y entonces, cuando vuelve a la realidad, ¡se aburre! Cuando su mente vuelve a la vida ordinaria y real todo le parece aburrido, porque no es capaz de ver la belleza de lo ordinario. Ese niño se ha criado viendo lo extraordinario. ¿Y esto qué consecuencias tiene? Pues que lleva a serios problemas de atención, de dispersión, porque la realidad no le gusta: “me aburro, estoy desmotivado”, nos dicen los niños; ¿tendrá esto algo que ver con la cantidad (cada vez mayor) de alumnos hiperactivos, con déficit de atención, pasivos…. en nuestras aulas? Seguro que no, que es solamente pura casualidad
  • Por último, te expongo 3 ideas sobre la motivación que me han resultado especialmente sugerentes. Catherine habla del concepto de motivación externa, interna y trascendente. Por motivación externa se entiende el hecho de que tenemos que llenar al niño de conocimientos, porque no tiene ninguno dentro; todo lo que pueda aprender le viene de afuera: conocimientos, pensamientos, sensaciones, estímulos… (Conductismo, al fin y al cabo) Estos niños llegarán a  ser adultos que solo harán las cosas por una motivación externa, es decir, cuando “hay algo a cambio”, no existe la gratuidad para ellos, ¡tremendo!. La motivación interna, por otro lado, entiende al niño como protagonista de la educación; en este aspecto, parece mejor que la anterior. Busca mejorar “como persona”, crecer profesionalmente, ser cada vez mejor… Pero esto tiene un problema, y es que el niño no se plantea cuestiones del tipo “por qué” o “para qué” hago las cosas, me preparo, o quiero mejorar; y no hay necesariamente nada que se haga “hacia” o “por” los demás; el niño no tendrá una moral social, sino solamente una moral personal, debido a la cual, solamente actuará para sí mismo, ¡peligroso! Por último, Catherine habla de una motivación trascendente, la cual se construye sobre la anterior. Cuando el niño actúa con esta motivación, es capaz de pensar el “por qué” y el “para qué” de sus actuaciones; piensa las consecuencias de lo que hace en cada momento y buscará un fin para hacer lo que hace: “bien sea la verdad o la belleza”. El niño que actúa desde esta motivación tendrá, en su interior, una actitud de servicio, porque busca cambiar, para mejor, el mundo que le rodea.  Sinceramente, creo que la educación de nuestras escuelas tiene que responder a este “por qué” y “para qué”; pero ¡ojo! no para superar los “rankings” de prestigio entre países o entre colegios, sino para educar siendo realistas y para la realidad en la que vivimos y viven nuestros hijos o alumnos. El concepto de belleza del que habla Catherine, me ha sorprendido; ella dice que “la belleza en sus vidas hará que los niños también actúen desde la belleza, desde los detalles bellos”. La profesora, madre o padre que trata bien a un niño, con cariño, ¡eso es belleza!, y si el niño percibe esa belleza actuará luego él así. Y tendremos entonces un Mundo más bello, ¿no es esto lo que todos deseamos en nuestro corazón, para nosotros y para nuestros hijos?

 

Catherine, también dedica unas cuantas páginas a hablar de las tecnologías, las pantallas y el uso de internet, pero de eso ya os he hablado un poco en algunas de mis anteriores entradas , así que os dejo que leáis lo que ella dice de estos aspectos para cuando os sumerjáis en la lectura de su libro.

 

Antes de irte, te invito a que reflexiones sobre algunas de las cuestiones que acabamos de comentar:

  • ¿Qué es lo que más te ha gustado de este artículo? ¿Cuál es la idea que te ha resultado más sugerente?
  • ¿Qué es para ti educar de manera integral?
  • ¿Qué opinas de la frase que dice Catherine: “las necesidades no atendidas crea un apego inseguro”?
  • ¿Qué cosas concretas puede hacer una madre, padre o un educador para educar a los niños y que tengan una motivación trascendente en aquello que deciden hacer?

No dudes en escribir tu comentario o reflexión, ¡nos enriquecerá a todos los que formamos esta comunidad!

 

 

2 thoughts on “Educar en la realidad, un libro imprescindible

  1. Elisa Responder

    Me encanta Pablo, gracias por aportar tanto.

    • Pablo Cuesta Responder

      ¡¡¡Muchísimas gracias por tus ánimos, Elisa!!!
      Seguiremos reflexionando juntos, por una educación de calidad…
      Un saludo.

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