Por nuestro experto Pablo Cuesta

Innovación: que no te vendan la moto

En este primer post que escribo, quiero comenzar contándote una historia.

Había una vez (así empiezan los cuentos tradicionales, ¿no?) un niño pelirrojo, con pecas en la cara y de ojos alegres que iba todos los días a la escuela; él se lo pasaba bien allí (sobre todo cuando estaba jugando con sus amigos), aunque es cierto que se aburría un poco durante las clases. Un día ¿le dijeron/oyó? que sus profesores iban a “innovar”; él no entendía muy bien lo que significaba esa palabra, pero parecía que era algo bueno..

Cuando llegó al día siguiente al cole, en su clase ya no estaba la pizarra de tiza “de toda la vida”; la habían cambiado por una pizarra blanca y brillante ¡en la que se escribía con rotulador! Durante los días siguientes, la profesora ya no explicaba escribiendo con aquellas tizas; ahora preparaba unas presentaciones en el ordenador y las proyectaba desde un “cañón” que habían colgado del techo, escribiendo con el rotulador sobre lo proyectado.

Los primeros días “molaba”, ¡era como estar en el cine! Pero al cabo de no muchos días, nuestro niño del cuento se dio cuenta que donde había una pizarra negra habían puesto una blanca, en vez de usar tiza se escribía con un rotulador, la profe en vez de escribir “de espaldas” proyectaba las imágenes; y los ejercicios que les mandaba, en vez de hacerlos en la libreta los escribían en una “tablet”… pero todos los niños de su clase seguían (como siempre habían estado) sentados individualmente y mirando para delante (o en parejas o en tríos pero sin interactuar entre ellos)

¿Te preguntas que cómo termina el cuento? Pues de una manera muy sencilla: el niño abrió los ojos, pero mucho, mucho, y una frase vino a su cabeza; ¿es esto innovación?
Vamos, que eso que algunos profes llamaban innovación, era más de lo mismo; un perro distinto, pero con el mismo collar…

No sé si ya te habían contado este cuento, si lo habías leído en alguna biblioteca de tu barrio o lo habías oído a alguna mamá del cole al que va tu hijo, o si, incluso, te lo había contado ya, algún día, tu hijo al recogerlo a la salida de la escuela.

Bueno, ahora hablando (un poco más) en serio, se escribe y se habla mucho desde hace unos pocos años que ya no se puede seguir haciendo lo mismo de siempre, que hay que cambiar, ir con los tiempos…; en definitiva, que hay que innovar.

Me gustaría, en este punto decirte lo que, para mí, NO es innovar. Creo que no es innovar: proyectar imágenes en una pantalla y explicar un rato largo sobre ellas, transmitir (solamente) conocimientos, hacer ejercicios en clase y/o en casa, centrarse única y exclusivamente en los contenidos del curriculum (para poder terminar el temario), tener un dispositivo móvil en el que hay un libro digital que consiste en un PDF más o menos interactivo y actividades para hacer después de leerlo (en casa, si no te ha dado tiempo durante el tiempo de clase)… (aquí te animo, querido lector o lectora, a que completes tú esta lista que yo he empezado a enumerar)

Y para mí, ¿que SÍ es innovar? Pues querer (y mucho) a tus alumnos, preguntarles qué les pasa cuando los vemos tristes, educar su inteligencia emocional, enseñarles conocimientos teniendo en cuenta las inteligencias múltiples que todos ellos tienen, enseñarles a trabajar cooperativamente (en este Mundo nuestro tan competitivo), prepararles para los trabajos que tendrán cuando se incorporen a la vida adulta, escucharles mucho más rato del que pasamos hablando nosotros… (te animo a que sigas completando la lista)

No sé si, con todo lo escrito, he sido capaz de transmitirte la única idea que, en esta entrada, he querido plasmar no es lo mismo innovación metodológica que innovación tecnológica.

Yo puedo ahora confesarte que he sido uno de estos profesores que “vendió esa moto” a los alumnos y a los padres: me pasé un año explicando con PowerPoint pensando que así ya estaba innovando…

Pero no, la clave para innovar no es “meter” tecnología en las escuelas, sino amar a tus alumnos y hacer lo que es mejor para que ellos aprendan y saquen lo mejor de sí mismos.

Alguien que sabe bien lo que es innovar dijo hace unos meses en una entrevista: “Innovar es para todos los colegios y para todos los alumnos, no importa en qué situación geográfica o económica se encuentren. El cambio y la innovación en materia educativa es cuestión de personas. El gran recurso para el cambio no es la buena economía, o una situación privilegiada. Es el profesor” (Montserrat del Pozo)
Aquí tienes el enlace de esta entrevista.

Así que te animo a escribir un comentario a este artículo contestando a esta pregunta: Y para ti, ¿qué es innovar en la escuela? Déjanos tus comentarios y así podremos enriquecer esta reflexión entre todos.

19 thoughts on “Innovación: que no te vendan la moto

  1. Luis Responder

    Muy de acuerdo …

    • Pablo Cuesta Responder

      Gracias Luis.
      ¿Añadirías algo más a lo que Sí es innovar, según tu visión?

  2. maría Responder

    para mi innovar es que le preguntes a tu hijo que tal hoy en el cole y te diga algo que no sea hacer fichas mamá. Ver que aprende habilidades sociales, que fomentan su inteligencia emocional, que me sienta por fin tranquila de estar haciendo lo correcto por llevarlo al colegio y dejarme de sentirme culpable de no poder ofrecerle una educación donde compartiera su pedagogía, cosa que por ahora no pasa, y me siento mal por ello porque en ourense no hay alternativa posible. Por eso intentamos complementar lo màximo posible en casa pero es duro luchar todos los días ante aptitudes y actitudes que van adquiriendo en la escuela que me parecen espantosas.

    • Pablo Cuesta Responder

      Es cierto que es duro “luchar contra corriente” todos los días. Pero no dejéis de hacerlo, es lo que nos toca como padres que queremos darle lo mejor a nuestros hijos.
      En alguna entrevista que tengas con el tutor/a de tu hijo, déjale caer algo de lo que nos has comentado. Tú siembra, que algo queda…

  3. Mary Wilson Responder

    Innovar para mí es cambiar el contenido y el continente. Cambiar lo que se estudia o aprende, pero también la manera de transmitirlo. Yo quiero que mi hija domine las tecnologías, es el mundo en que va a vivir, pero quiero que el profe se siente a su lado y le explique las mates mirándole a los ojos, con una sonrisa y un choque de palmas cuando consiga hacer la división ella sola. Quiero que le enseñe a empatizar con los niños, que le preocupen los sentimientos de los demás. Quiero que utilice metodologías diferentes, pero que conduzcan al mismo resultado que una tarde entera de cuentas. Que le enseñe el valor de lo diferente, que se inventen cuentos, que hagan obras de teatro y diseñen sus vestidos. Quiero que aprenda a exprimir los recursos que tiene en su cabeza. Quiero que le enseñe a conectar todos los conocimientos que tiene. No quiero que le cambien los libros ni la pizarra. Ni los bolis. Quiero que renueven las relaciones y la manera de transmitir todo.

    • Pablo Cuesta Responder

      ¡¡ Has dado en el clavo!! La innovación es educar los corazones, no (solo) las cabezas.
      Mucho ánimo.

  4. eSteR Responder

    Mary Wilson: estoy por hacerte una reverencia… O mejor la ola!
    Completamente de acuerdo.
    La innovación en las aulas poco tiene que ver con la introducción de las nuevas tecnologías y sí, mucho, con la introducción de maestros a los que se les permita aplicar didácticas y pedagogías diferentes para obtener, así, resultados diferentes, es decir: mejores.
    Parafraseando el “lema” de “sin deberes” me atrevería a decir que se trata de que haya vida después del cole, pero también DURANTE.
    María: un placer visitarte, también en “sin deberes”. Ya te dije alguna vez que bordabas estos temas! ¡Larga vida a SIN DEBERES… Mientras los haya!
    Un abrazo grande!

  5. Carlota Responder

    Innovar en la escuela es mirar a cada uno de tus alumnos desde el corazón, viendo y honrando a la familia que tienen tras de ellos. Mirarles cómo seres completos y los maestros como acompañantes de una parte de su camino.

    • Pablo Cuesta Responder

      Está claro que es importante cambiar la visión que tenemos de los alumnos y las familias.; juzgar menos y comprender más.
      Y cambiar el rol del profesor: de transmisor de conocimientos a guía del aprendizaje.

  6. Anxo Mourelle Responder

    Si sólo el educando aprende, el educador es, en realidad, un estimulador de su curiosidad, un provocador de preguntas que le hacen ver más allá y crecer como persona. Pablo, que es un revolucionario educador, siempre busca meter preguntas en la cabeza de sus alumnos para darles técnicas de caña más que peces. Humildemente, porque nada sé de educación, diría que la innovación está en renunciar a la “dominación” y en pensar que ese alumno es una persona, pequeña pero completa.

    • Pablo Cuesta Responder

      Tienes razón en lo que dices de que no puede haber dominación; hay que poner, más bien, al alumnos EN EL CENTRO de su propio aprendizaje.
      No estoy de acuerdo en lo último que dices respecto a que los alumnos son “pequeños” pero completos; ¡yo tengo alumnos que me sacan ya una cabeza! jejejeje

  7. anaviglugo Responder

    ¡¡Tengo tantos sentimientos encontrados con la innovación!! Siempre cogemos el camino fácil y decimos que estamos implantando las últimas tecnologías en las aulas, acabando con la brecha digital en pequeños pueblos y sigue habiendo niños con necesidades increíbles. En ocasiones se piden trabajos de búsqueda de información y sigue habiendo, por raro que parezca, niños que no tienen un ordenador en casa. Que no pueden tenerlo.
    Para mi la innovación si es mostrar a los alumnos las nuevas tecnologías; son la generación más tecnológica y eso no se les puede negar. Es como “la Fuerza”, hay que usarla para el bien, pero para el bien común. Yo creo que a veces, aisla, los aislamos más. Creo que es muy importante mostrar lo que hay, lo que tenemos, guiarlos hacia ese futuro, pero tembién darles un trozo de cuerda, unos lápices de colores, un trozo de tela y ver que sale de ahí.
    Un saludo.
    Ivana

    • Pablo Cuesta Responder

      Gracias Ivana; en un próximo artículo, voy a hablar de esto que tú expones.

  8. lauratorrent Responder

    Estoy completamente de acuerdo contigo. La innovación no tiene nada que ver con la utilización de las nuevas tecnologías. En mi opinión los ordenadores, tablets, móviles,… son sólo herramientas, con las que debemos ir muy en cuidado, tanto dentro como fuera de la escuela.
    Debemos tener en cuenta que estamos educando a las primeras generaciones que han crecido con toda esta tecnología desde muy temprano en sus vidas. Que con tanta tecnología no vaya a ser que haya gente que se olvide de dejar jugar a sus hijos, llevarlos a la montaña, enseñarles a mirar el cielo, leerles cuentos o explicar historias, simplemente por el hecho de estar demasiadas horas abducidos delante de las pantallas.
    Es un gran tema que se debería tratar con muchos padres, para conseguir que la tecnología sea la base del desarrollo de sus hijos.
    Steve Jobs contaba en una entrevista que sus hijos habían ido a una escuela en la que no tenían nada de tecnología. Opinaba que ya veían demasiados ordenadores y tablets durante el día, y que en la escuela no era necesario.

    • Pablo Cuesta Responder

      Gracias por tu reflexión Laura. Ya tengo un post medio preparado sobre el uso de la tecnología en la escuela. En breve, lo publicaré.
      Un saludo.

  9. Víctor Fiestras Responder

    Cierto que tecnología (nueva) y metodología (nueva) no tienen mucho que ver, pero qué gran oportunidad si al cambiar una arrastra a la otra.
    Las famosas nuevas tecnologías facilitan cambiar la metodología de diversas formas, reestructurar el lugar profesor-alumno, Internet un mundo de posibilidades, cooperación, aprovechar un cambio para impulsar y replantear otro, … Vivimos un periodo apasionante para cambiar la educación, hay que aprovecharlo, esto es imparable.

    • Pablo Cuesta Responder

      Tienes mucha razón, Víctor.
      Hay que aprovechar el “tirón” de las nuevas tecnologías, para que nos lleven a un cambio en la manera de enseñar y aprender; en definitiva, a un cambio del paradigma educativo y en la manera de “dar” clase (que mal me suena esta expresión; no me gusta nada…)

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