¿Qué formación recibe un profesor para ser profesor? ¡Ninguna!

Por si andas justito de tiempo para leer esta entrada, te lo voy a resumir en una fase: El profesor de tu hijo adolescente (casi con toda seguridad) NO SE HA FORMADO específicamente para ser un buen profesor.

Sí, aunque pueda sonar “muy fuerte”, creo que la formación del profesorado en nuestro país es para partirse de risa… o, más bien, ¡para echarse a llorar!.

La idea central que quiero compartir contigo en este artículo es ésta: la clave de la calidad de un sistema educativo es el profesor. Y esto que creo firmemente, no lo creo sólo yo; Montserrat Del Pozo decía en una entrevista que le hacía este pasado verano la revista Forbes: “El cambio y la innovación en materia educativa es cuestión de personas. El gran recurso para el cambio no es la buena economía, o una situación privilegiada de las familias. Es el profesor“
. Y ahora que estamos próximos a unas elecciones generales, a ver si los políticos se toman esto un poquito en serio y dejan de discutir si quitamos o ponemos esta o aquella asignatura… ¿Por qué no aúnan esfuerzos en dar a los actuales y futuros profesores una formación de calidad que les permita mejorar su docencia y, por añadidura, el sistema educativo de nuestro país?.

Este tema, como la mayoría de los que tratamos en esta web, daría para escribir folios y folios, pero mi intención no es cansarte con sesudas reflexiones sino compartir contigo pequeñas “píldoras” de lo que yo pienso (y veo a diario).

Aunque durante este artículo utilizaré el término general “profesor”, mientras escribo, pienso más en los “profesores de Instituto”, que es lo que mejor conozco; es cierto que algunas de las cosas que expondré a continuación se podrían aplicar también a muchos maestros de Infantil y Primaria, pero como estas etapas no las conozco tan a fondo, prefiero no generalizar del todo.

Vamos a comenzar reflexionando sobre la formación académica-profesional del profesor de tu hijo. El buen señor o señora que le da clase a tu hijo es un licenciado que acabó su carrera pero (seguramente) no ha leído nada de pedagogía, ni de resolución de conflictos, ni de metodologías activas, ni de acompañamiento tutorial, ni de dinámicas de gestión de grupos, ni de atención a la diversidad, ni de empatía, ni de cómo motivar a los adolescentes, ni de…

El problema es que toda la formación que recibe un profesor de instituto proviene de la universidad; es decir, un señor que es químico, que estudia muchísima química y después, como no encuentra trabajo (o tiene vocación de educador, que alguno hay) decide hacer oposiciones para la enseñanza y se convierte en profesor de física y química. Entonces, ¿qué ocurre a continuación? En primer lugar, pues que ese señor sabe mucha más química de la que necesita para dar clase; y en segundo lugar, no sabe nada de lo que es un adolescente, y, por supuesto, no sabe nada de lo que es la psicología escolar. Y ese profesor va a tratar, día tras día y durante 40 cursos escolares, con niños de 12 a 18 años, una edad ciertamente “bastante complicada”…

Ese profesor que está dando clase a tu hijo o hija, solamente tuvo que hacer un Curso de Aptitud Pedagógica (llamado antiguamente CAP) y que ahora le llaman Máster universitario en formación del profesorado de educación secundaria obligatoria y bachillerato. La inmensa mayoría de los profesores que actualmente están dando clase en la actualidad hicieron el CAP, pues lo del Máster es bastante reciente. ¿Quieres saber en qué consistía ese CAP? (porque yo también lo tuve que hacer)

  • En primer lugar había un examen de teoría: un examen tipo test que se preparaba como el del carnet de conducir, estudiando los test de convocatorias anteriores (pues la mayoría de preguntas se repetían)
  • Luego tenías que ir durante varias semanas a unas charlas que te daba un profesor “abuelete” (con todos mis respetos, por supuesto, pero era de avanzada edad); unas charlas que no se las había preparado en absoluto. Se supone que te iba a enseñar cómo se prepara una clase, pero al final la charla acababa degenerando en hablar sobre lo mal que estaba “el patio” (el del cole, claro)
  • Por último, tenías que estar 3 meses de prácticas en un colegio; ¿que en qué consistían? Pues depende del tutor que te tocase. Conozco varios casos reales en los que los alumnos en prácticas le corregían  los exámenes al profesor y le preparaban las prácticas de laboratorio que a él no le apetecía realizar, ¡patético!

 Ahora creo que lo del Máster está un poco mejor; aunque sólo sea porque les exigen unas 600 horas de formación, y algo más aprenderán. Lo triste es que, con las pocas plazas que salen a oposición, no sé cuándo darán clase los futuros profes que ahora están estudiando ese Máster.

 Lo que me parece “de delito” es el tema de las prácticas que hace todo aspirante a profesor. El curso pasado tuve la suerte de tener en mis clases a 3 alumnos que estaban haciendo las prácticas del Máster del que estamos hablando. ¿Te digo cuál es mi opinión sobre los 3 meses que pasaron en mi colegio? Como “simulacro” de docencia estuvo bien…

Porque solamente fue eso: un simulacro. Prepararon un temita, lo explicaron (soltando el rollo, por supuesto, pues en el Máster no les enseñaron otra cosa) e hicieron un examen de los de toda la vida para evaluar lo explicado. Y lo más triste de todo, ¡que para ellos estuvo bien!; en palabras de estos alumnos “estuvo bien esto de hacer de profe“… Y yo me pregunto ¿es esto todo lo que aprendieron? ¿y es esto lo que van a reproducir cuando trabajen “de verdad” como profes?.

 Para que entiendas bien lo que realmente pienso de este tipo de formación, te voy a hacer una pregunta: ¿tú permitirías que hicieran esto los MIR? ¿dejarías que te metiera el bisturí alguien que ha estado 3 meses en un hospital “viendo” cómo se opera? ¡Yo, saldría corriendo  del quirófano! (si la anestesia todavía me lo permitiese).

Ya que estamos hablando de los médicos, ¿Sabes cuándo y cómo se forma un médico? ¿Quién le paga la formación? Porque los profesores, se forman por las tardes; sí, después de dar tus horas de clase, corregir exámenes, y preparar las clases del día siguiente… si te quedan ganas y fuerzas te vas de cursillo hasta las 8 y media de la tarde (o hasta las tantas de la madrugada, si lo haces on line)

Algunos partidos políticos, dicen en sus programas electorales que quieren poner un MIR para profesores; no sé si ésta será la solución, pero, a mí, me suena bien esto, por lo menos es algo mejor y más serio que lo que tenemos ahora.

Otra idea podía ser crear, en todas las licenciaturas, una especialidad que fuese docencia; el biólogo, historiador, físico o matemático que siente que la docencia es su vocación debería tener posibilidad de especializarse y formarse bien en eso que va a ser su futuro trabajo. Mientras escribo esto, me acuerdo de un compañero de clase y amigo de facultad que acabó siendo profesor de instituto porque no encontró trabajo en la investigación; seguro que hoy es un estupendo biólogo, pero no creo que sea un estupendo profesor de biología pues no tiene ninguna formación pedagógica, y dudo que tenga vocación de maestro.

 Y lo que ya es la “repanocha” es que un profesor que está sin formar y uno que se forma continuamente van a cobrar lo mismo; perdón, cobrará más el que está sin formar si lleva más años dando clase, pues los profes solamente cobran en base a su antigüedad, no a lo capacitados que están. ¿Es esto motivante o desmotivante? Como decía César Bona en una entrevista del 28 de noviembre en el Diario Público: “Yo no haría mejor mi trabajo si me pagaran más. E igual que yo, también muchos maestros que sé que viven con pasión esta profesión. Aunque a nadie le amarga un dulce…” Y claro, es muy frustrante (e injusto, creo yo) ver que tu compañero no da ni golpe, ni se interesa por formarse… y gana lo mismo que tú que estás al día, que te esfuerzas, que haces cursos para estar actualizado en las mejores metodologías, que te reciclas; así no se fomenta la profesionalidad, lo que se consigue es desmotivar al personal…

 Pero bueno, volvamos al tema de la formación. Si eres profesor y crees que necesitas formación para realizar bien tu trabajo, pues lo que haces es que te la buscas por tu cuenta (mientras estás trabajando como profesor) Por ejemplo, puedes solicitar los cursos que la Consejería de Educación oferta para los profesores que están en activo. El organismo que los oferta se llama CPR (Centro del Profesorado y Recursos) Solamente hay un “pequeño” hándicap, que hay muchísima más demanda que oferta; a mí me han denegado los últimos 4 cursos de formación que he solicitado, seguramente porque tenían “buena pinta” y los solicitó todo el mundo.

El otro hándicap es que los temas de estos cursos, a mi entender, dejan mucho que desear en cuanto a interés/utilidad; suelen ser temas de formación sobre los contenidos académicos de las asignaturas, no son temas que sirvan para formarnos sobre capacidades o habilidades que creo que debe tener un buen profesor: empatía, resolución de conflictos, metodologías activas, atención a la diversidad…

Como ejemplo, aquí tienes algunos de los cursos que se han impartido o impartirán este trimestre en el CPR de Oviedo:

  • Documentación y administración sanitaria: actualización didáctica
  • Primeros auxilios y uso del DEA
  • Currículo y programaciones didácticas LOMCE: ESO y Bachillerato
  • Compostaje en el centro educativo, una oportunidad para reducir los residuos y aumentar la participación.
  • Introducción a las herramientas para el uso educativo de emisión, recepción, edición y reproducción de audio y vídeo a través de internet

 De los 20 cursos que ofrecen en su web para este último trimestre de 2015, solamente 4, a mi entender, sirven para formar al profesor en las capacidades de las que he hablado un par de párrafos más arriba.

¿Quieres saber cuántos cursos se han ofrecido para este trimestre? 20 cursos. Y 20 cursos, con unas 20 plazas cada uno, son 400 profesores formándose. ¿Sabes cuántos profesores hay  en Oviedo? Unos poquitos más de cuatrocientos…

Vamos, que una cosa está clara, no se está destinando dinero a la formación del profesorado; ni los cursos que se ofrecen son lo que los docentes (y tus hijos) realmente necesitan.

 Así que, como decía aquel profesor “abuelete” que tuve en el CAP, así está el patio: profesores con poca o nula formación no académica, pocos cursos de formación para el profesorado porque no hay dinero, temática de los cursos ofertados poco actual o nada innovadora, políticos discutiendo sobre si ponemos o quitamos asignaturas… y muchos alumnos que siguen pensando que ir al cole “es un rollo”.

Sí, quizás me he puesto un poco pesimista con este tema de la formación, pero es que lo veo tan “chungo”… Y como este panorama formativo no cambie pronto, como decía mi abuela: ¡que Dios nos pille confesados!.

Así que, señores y señoras que mandan o quieren mandar próximamente en nuestro país: si queremos tener en España un sistema educativo de calidad, ya podemos ponernos pronto a dar una formación de calidad a nuestros profesores, y a exigir que todos los profesores complementen su formación académica con una formación pedagógica que sea adecuada para los alumnos que hoy tenemos en nuestras aulas.

 Si te ha gustado este artículo y conoces a alguien con poder en esto de la educación, por favor házselo llegar a ver si nuestras reflexiones sirven para que tomen decisiones pensando en tus hijos (nuestros alumnos), y no en su escaño de diputado…

 ¿Y si, antes de irte, nos enriqueces con tu reflexión? Por ejemplo, ¿en qué te gustaría que se formase el profesor de tu hijo o hija?

 ¡Gracias por tu aportación!

23 thoughts on “¿Qué formación recibe un profesor para ser profesor? ¡Ninguna!

  1. Montserrat Responder

    Vaya tema!! Como todos los tuyos: un 10 en tocar los puntos neurálgicos que afectan a la educación. La educación es mucho mas que currículo o cubrir objetivos, algo tan obvio y sin embargo pocos lo entienden. Como profesora me gustaría formarme en resolución de conflictos por ejemplo y continuar preparándome en temas de TIC’s aplicadas al aula con las cuales he tenido gratas experiencias cuando trabajaba en Venezuela en cuanto al estímulo del alumnado. Trabajar contigo como colega debe ser toda una experiencia.
    Saludos

    • Pablo Cuesta Responder

      Muchas gracias por los ánimos.
      Tu sigue formándote ” a tope” en los conocimientos “no académicos”, pues cada vez son los más necesarios para nuestros alumnos.
      Un saludo.

  2. Delia Responder

    Hola a todos,
    Estoy bastante de acuerdo en este artículo.Soy farmacéutica y estudiante del máster de profesorado….y no,no estudio para ser profesora porque no tenga trabajo.Decidí hacer un cambio de profesión y comenzar en la docencia porque me parece un trabajo extremadamente creativo,motivador y porque creo que la educación en España DEBE cambiar.También soy madre,y sinceramente me da pánico en manos de quién estoy dejando a mi hijo 5 horas al día.
    A lo que voy,te doy la razón totalmente en que la formación de profesores de Secundaria deja mucho que desear.Ciertamente el CAP era una vergüenza pero el máster no es mucho mejor tal y como está planteado: de todos los profesores que nos imparten clase,solo uno ha dado clase en Secundaria, las asignaturas de didáctica y aprendizaje (que a mi parecer son clave teniendo en cuenta que venimos de otras licenciaturas)están impartidas por profesores no profesionales de estas materias (se las han encaquestado y se desican a leer presentaciones de diapositivas) y por ultimo la mayoria de estos profesores nos hablan de motivación y de un cambio en el paradigma educativo mientras nos frien a clases magistrales,¿dónde está el predicar con el ejemplo?.Por supuesto el precio que pagamos por cursar este máster (que es obligatorio para impartir clases en cualquier centro) nada tiene que ver con el antiguo CAP.
    Lo que sí tengo claro,es que el cambio empieza en el docente asi que al menos espero que la gente que salga de estos máster tenga ganas de cambiar las cosas.Un saludo

    • Pablo Cuesta Responder

      Ojalá tú, Delia, seas una de las profesoras que ponga en marcha este cambio tan necesario en nuestras escuelas. Trata de formarte y aprender “de los que están cambiando la educación”, no de los que hablan desde una tarima (mientras leen un powerpoint)
      ¡Gracias! y mucho ánimo!!!

  3. Pablo Responder

    Suculento tema… y complejo. Comparto la reflexión que hace Pablo pero me temo que el aumento de horas de formación inicial no va a suponer una mejora. Fijémonos en quiénes llevan a cabo la formación inicial: los profesores universitarios de las facultades de educación. ¿Qué formación/experiencia tienen esos profesores universitarios? Fueron alumnos en sus respectivos colegios, institutos, pasaron a la facultad, hicieron unos meses de prácticas, empezaron a preparar la tesis, sacaron la tesis, prepararon oposiciones a la plaza de profesor universitario, la sacaron y ¡ya está! ¡A enseñar cómo ser buenos profes!… pero ¡si sólo han estado unos meses en “las trincheras” como profesores!
    En la formación de las facultades de medicina, los profesores son médicos en ejercicio, al igual que en muchas facultades de arquitectura y de ingeniería. Sin embargo, en las de educación, inexplicablemente, dan clase quienes hace años que no trabajan directamente con menores de edad. ¿Con qué autoridad hablan? Con la autoridad del saber academicista alejado de la realidad. A más de un profesor de didáctica ponía yo frente a 25 chavales, a ver cuánto tiempo se le mantendrían en pie sus esquemas. A veces los profesores universitarios aducen que su función no es la de transmitir un saber práctico, sino de transformar la realidad desde la reflexión teórica. La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner es eso, teoría. Y ha contribuido a la transformación de la práctica pedagógica en algunos lugares (no en todos, seamos realistas). Pero ¿cuántas teorías han mejorado tanto la vida de nuestros hijos/as en, digamos, los últimos 20 años? Se cuentan con los dedos de una mano y ¡me sobran dedos!
    Por lo tanto ¿quiénes pueden formarnos? Mi respuesta es “Por sus frutos los conoceréis”. En realidad, es lo que estamos haciendo, aunque de forma poco sistemática: un colegio consigue fama porque su metodología da unos buenos resultados y el resto de colegios ya estamos detrás preguntando qué hacen, cómo lo hacen, si pueden darnos pistas, etc… Montserrat del Pozo y el Col-legi Montserrat es un ejemplo de esto.
    Otra cosa que también quisiera mencionar es el peligro de caer en el reduccionismo: creo que el profesor no es la clave de todo, pero sí una pieza MUY importante. Veo la educación como un ecosistema donde si hay algo que falla, repercute en lo demás; y si hay algo que funciona genial, también se nota. Me llamaba la atención hace unos meses una entrevista a César Bona (otro ejemplo de éxito del que intentamos beber ideas), donde decía que “no pido permiso para innovar en el aula” aludiendo a la dificultad que supone innovar y al mismo tiempo cumplir con la reglamentación vigente en este nuestro país (leyes educativas hechas por quienes no tienen ni idea de educación, aunque tengan asesores expertos universitarios -al primer párrafo de mi reflexión me remito-). César Bona tuvo la suerte de que ningún inspector le vino a exigir que sus innovaciones debian estar previamente programadas, sistemáticamente desmenuzadas y compartimentalizadas en la estructura del típico currículum. ¡¡Cuánto tiempo y sinsabores nos ocasiona el currículum!!
    Y más factores afectan… la evaluación por ejemplo es una losa que pesa, y mucho, empezando por las pruebas de acceso a la universidad, que determinan totalmente la formación de Bachillerato y se crea un efecto dominó de exigencias hacia las etapas anteriores (Secundaria y Primaria)… todo en función de lo que exige la universidad. Y, sin embargo, la universidad española no está entre las mejores de Europa, lo que me da a pensar que tal vez la universidad está poniendo énfasis en cosas que no deberían tenerlo.
    Ahora se habla de “competencias”. El último alumno de prácticas de magisterio que tuve me confesó que en la facultad de educación no le habían hablado de competencias. Así nos luce el pelo. Repito: que los formadores de profesores sean profesores en activo; otro gallo cantaría.

    • Pablo Cuesta Responder

      ¡Has dado en el clavo tocayo!
      Uno de los grandes problemas de la formación del profesorado es que los profesionales que forman a los actuales y futuros profes no hablan desde su experiencia sino desde la teoría, y así poco se puede avanzar.
      ¡Gracias por enriquecernos con tus reflexiones!

      • Pablo Viñas Responder

        Gracias a ti. Un abrazo.

        • http://netarchive.site/cointrackers.com Responder

          dat is een beetje mijn probleem, dat komt gewoon, en blijft maar komen, teveel om uit te voeren, overal liggen lijstje waarop ik invallen noteer, ik ben alleen het lijstje tijd altijd kwijt :)

  4. Ana Belén Responder

    Hola!
    Pues un tema interesante si! Pero me siento un poco “ofendida” por así decirlo con el resumen que haces al inicio.
    Como maestra de primaria, la razón te doy en que nos faltan recursos de formación, muchos!
    Pero algunos si que nos molestamos por aprender y formarnos y aprender nuevas metodologías.
    Actualmente estoy haciendo dos cursos de formación : uno de un método nuevo de trabajar las de matemáticas (ABN) y otro de aprendizaje cooperativo y trabajo por proyectos. Y si, lo hago en mi tiempo libre. Yo y las compañeras con las que los estoy haciendo!
    Creo que no se puede generalizar y yo empiezo a notar cambios, te animo a que seas optimista, por que están iniciándose cambios, al menos desde abajo.
    Y a los maestros que me lean, les animo a salir de “la zona de confort” e innovar; se disfruta mucho más!
    Y a los padres y madres que me lean, a que valoren esta profesión y confíen en “nosotros”, pues creo que estamos en el buen camino.
    Solo una cosa más: “hace más quien quiere que quien puede”.
    Un saludo, y volveré a leerte!

    • Pablo Cuesta Responder

      Hola Ana Belén.
      Es verdad que el comienzo del artículo es un poco generalista, pero el objetivo de empezar así el artículo también era llamar la atención para que la gente lo lea.
      Estoy de acuerdo contigo en que algunos profesores nos preocupamos por nuestra formación dedicando nuestro tiempo (y dinero) para estar actualizados.
      Pero cuando miro a mi alrededor veo demasiados profesores”acomodados” y poniendo excusas para no cambiar ni un ápice su manera de dar clase (clase magistral, por supuesto)
      Y creo que estamos viviendo un momento “crucial” de cambio en la educación. A veces pienso que ya llegamos tarde a esta oportunidad de cambiar lo que ya no sirve en educación…
      ¡Muchas gracias por leernos y por enriquecernos con tus comentarios!

  5. Adela Responder

    Es una pena, pero la cruda realidad.
    Como madre y formadora de vocación (aunque no de profesión, porque aún no me han dejado), me encantaría que su profe supiera mucho más sobre cómo motivar a los niños-jóvenes, cómo fomentar su autoconfianza y su autoestima, y cómo ofrecerle los contenidos de la manera más práctica y funcional, y conectada con la educación en valores.
    Lo de crear hábito de estudio-trabajo ya lo aprendemos a la fuerza en jornadas laborales interminables que dejan poco o nada de tiempo para disfrutar de la familia.

    • Pablo Cuesta Responder

      Hola Adela.
      Tú intenta formarte en todo eso que has comentado, que es mucho más importante que aprender muchos contenidos.
      Y tienes razón: lo de crear hábito de estudio-trabajo se aprende a base de levantarse los lunes, ¿no crees?
      ¡No dejes de leerlos!
      Un saludo.

  6. EFIMERATA Responder

    Grande Pablo, da gusto leerte!
    Poco queda por decir, salvo que en lo que respecta a la formación de profesores de primaria también tiene su tela que cortar, y es que los nuevos profes de veintitantos que están llegando a las aulas, saben mucho de inglés (que es lo que está de moda ahora) pero de otras materias o de todo lo que hablas en tu reflexión, nada de nada: aplican castigos a la antigua (copiar 100 veces, sin recreo…), dan la lección a la antigua, examinan a la antigua, mandan trabajos para casa a la antigua, deberes, memorizar y…
    Creo, por lo que conozco, que son pocos los profesores que están saliendo de la ya famosa “zona de confort”, quizás por el agobiante sistema educativo, por los centros en los que están o por la costumbre.
    Sólo espero que nuestras pequeñas voces empiecen a oírse y que juntos logremos un cambio profundo.
    Gracias por hablar alto y claro!!

    • Pablo Cuesta Responder

      Y gracias a ti por aportar tu reflexión.
      Es cierto que hay muchos profes que se resisten a salir de su “zona de confort”, pero también hay muchos otros que lo estamos haciendo.
      Espero que poco a poco seamos más los que nos des-confortemos…
      ¡Gracias por leernos y por compartir tus ideas con nosotros!
      Un abrazo.

  7. nuria Responder

    hola Pablo y compañía.
    Después de leer esto… tengo sentimientos encontrados!
    x un lado, estoy de acuerdo, xq es parte del discurso q tengo sobre la educación. y x otro, tal y como mencionaba otra compañera, me siento ofendida.
    somos muchos los profesores q cada vez mas avogamos x una educación alternativa a las clases magistrales. Pero no olvidemos q muchas veces son complementarias a otro tipo de actuaciones mas dinámicas. sobre todo en cursos de bachillerato q tienen q cumplir con el objetivo final de aprobar un examen.
    Claro q hace falta mas formación adecuada en pedagogías alternativas y x supuesto q como en todas las profesiones, incluida x cierto la medicina, hay mejores y peores profesionales. y el hecho de ser mejor profesional siempre tiene q ver con la actitud y motivación de la persona, no de la formación q tenga.
    X tanto, totalmente de acuerdo con q hay q mejorar. pero x favor, no generalizar para poner en tela de juicio el trabajo de muchos y muy buenos compañeros.
    Y sí, viva la formación no tan académica. a ver cuando se valora más a la hora de opositar y entonces ya veríamos…
    Y x último, a ver si hay un cambio de sistema adecuado q premie a los comprometidos con la educación y q tenga en cuenta los procesos de aprendizaje del ser humano, la creatividad y las emociones.
    Gracias!

    • Pablo Cuesta Responder

      Gracias por tu aportación, Nuria.
      Estoy de acuerdo contigo en todo, excepto en lo que dices de ” el hecho de ser mejor profesional siempre tiene q ver con la actitud y motivación de la persona, no de la formación q tenga”, pues creo que un buen docente es aquel que no deja nunca de formarse, en lo académico pero también en lo no académico (metodologías activas, educar en valores, pedagogía…) Creo que no es suficiente con tener vocación, pues hay profes “de los de antes” que tienen mucha vocación, pero no están actualizados, no “conectan” ya a los alumnos…
      Por lo que expresas, tú eres una de esas profesoras que se preocupa por formarse, ¡sigue así! necesitamos muchos profes como vosotras.
      Un saludo.

  8. Fernanda Responder

    Cuánta verdad!!!

  9. Azucena Responder

    Estoy de acuerdo contigo, pero tal como lo enfocas creo que dejas nuestra profesión un poco devaluada a la opinión pública.
    Yo si siento que me falta formación, que hay muchas cosas que no conozco y que voy aprendiendo por mi cuenta, por la práctica y de mis compañeros. Yo si hago cursos, si preparo las clases, si estudio oposiciones, si trabajo por las noches y los fines de semana, si voy al CPR, si voy a la EOI… Y todo después de trabajar. Y también tengo familia, hijos y vida más allá del cole.
    Que deberíamos cambiar la formación del profesorado, de acuerdo. Pero no me parece justo generalizar. Muchas veces estamos a tope de trabajo y papeleo, y todo eso también nos supone mucho esfuerzo.
    Me dan pena los comentarios que dicen que les dan miedo pensar en que manos deja a sus hijos 5 horas al día.
    Y creo que tal como esta enfocado esteeste artículo no ayuda a cambiar esta visión.
    Un saludo.

    • Pablo Cuesta Responder

      Azucena, no es mi intención devaluar nuestra profesión, sino todo lo contrario; pero creo que ¡hay tanto por cambiar!: metodología, aprender a trabajar en equipo, innovación pedagógica, educar en valores, aprendizaje interdisciplinar…
      El tono en el que escribí el artículo es un poco “provocador”, lo reconozco, pero he querido que sea así, para que la gente “se mueva” y opine.
      Veo que tú eres una de las profesoras “a imitar”, pero todavía hay demasiados profesores “acomodados” y que no se enteran de que la educación, en el siglo XXI, ha cambiado, y mucho…
      Aunque no estemos de acuerdo en algunas cosas, te agradezco que hayas comentado el artículo.
      ¡Sigue leyéndonos y comentándonos! Entre todos tenemos que cambiar la educación… para mejor.

  10. Natalia Responder

    Estoy muy de acuerdo. Soy profe de secundaria, sustituta además, y me tengo que buscar la vida como puedo. En mi caso, los dos primeros años de preparación de oposiciones me apunté a una academia que resultó ser fantástica en cuanto a técnicas de docencia. Es decir, no nos enseñaron a soltar el rollo, sino a intentar ser novedosos y hacer actividades motivadoras para los alumnos y alumnas. Pero echo de menos una formación “social”: resolución de conflictos, adaptación de curriculums para NEAE, primeros auxilios… Lo que sucede es que a cada sitio al que vas te encuentras algo distinto por completo y tienes que echar mano de sentido común, de internet, y de algún compañero que esté dispuesto a echarte un cable (difícil a veces, tristemente).
    En el CAP tuve suerte y mi tutor me dejó hacer, literalmente, lo que me dio la gana (poniendo mala cara, pero me dejó). Las clases teóricas fueron de RISA. De hecho, yo sabía lo que era hacer una unidad didáctica porque iba a la academia, pero mis compañeros estaban más perdidos que un pulpo en un garaje…

    • Pablo Cuesta Responder

      Gracias por tu aportación.
      ¡Sigue luchando y formándote! Necesitamos más profes como tú.
      Un abrazo.

  11. Sara M. Responder

    Estupendo post. Aunque no pertenezco al mundo de la educación, mis hijos están inmersos en el, en Secundaria los dos, y te puedo contar de todo. Hay un punto que me parece que no ha salido, y es que sé, por los propios profesores, que a veces “no les merece la pena enseñar a los de prácticas”. Que si pierden mucho tiempo, que luego se van a ir de todas maneras… Excusas.
    Lo del supuesto MIR a mí me parece estupendo, pues eso supondría estar en la clase con otro profesor, tener que ocuparse de los alumnos por si mismos aunque fuera bajo supervisión, y doy por supuesto que esa formación duraría al menos un par de años.
    Desde luego lo que es muy triste, es que las personas que están formando a nuestros hijos no tengan la vocación que deberían, y para mí es mucho peor cuando eso sucede en Infantil o Primaria.

    • Pablo Cuesta Responder

      La verdad que lo del Máster de Secundaria y Bachillerato es de risa; ¡como no se tomen en serio este tema de la formación del profesorado “licenciado”!… pobrecitos los alumnos.
      Gracias por aportar tus ideas.
      Un saludo.

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